Reflexión sobre el papel de la mujer en la música

Si alguien nos preguntase sobre el nombre de algún compositor de música, todos sabríamos nombrar a Vivaldi, a Bach, a Mozart o a Beethoven.  Pero ¿qué pasaría si preguntáramos por el nombre de alguna compositora? ¿Sabrías decirme alguna?

La historia no ha colaborado en el reconocimiento de la mujer en el ámbito musical artístico en general, ni en el musical en particular. A pesar de ello, sabemos que, al igual que la música ha evolucionado, la mujer se ha ido desenvolviendo dentro de este arte, rompiendo barreras marcadas por las diferencias de género.

Gracias a estudios recientes, se ha conseguido rescatar del silencio figuras femeninas representativas del mundo musical, que fueron excluidas deliberadamente de los libros de historia y de las que no se ha hablado hasta bien entrado el siglo XX. Entre las pocas mujeres que aparecen en las enciclopedias sobre música, a algunas se las menciona por ser hermanas, hijas o esposas de afamados compositores. Otras son, simplemente, personajes de la nobleza que, gracias a su condición, tuvieron acceso a una cultura mayor.

Las pocas noticias recogidas a lo largo de la historia acerca del papel de la mujer en la música, contrasta con las imágenes mitológicas de divinidades femeninas. Tal es el caso de las musas, hijas de Júpiter, que, según Hesíodo en su Teogonía, cantaban y danzaban en el monte Helicón. Entre estas musas, Euterpe era garante del arte musical, en tanto que Talía lo era de la poesía y del canto coral; Polimnia, por su parte, elevaba himnos a los dioses. Más allá de la vinculación musical, las restantes hermanas eran garantes también de la pervivencia de las artes: Calíope, Clío, Calíope y Urania.

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Como decíamos, es complicado encontrar información sobre mujeres artistas. Esto se agrava en el caso de la música y, de entre todas las áreas relacionadas con la música a lo largo de la historia, el de la composición realizada por mujeres ha sido el que más límites y prohibiciones ha sufrido. Con toda probabilidad, un buen número de obras anónimas pudieron haber sido escritas por mujeres y otras se ocultaron bajo nombres masculinos para protegerse de posibles represalias por la osadía de dedicarse a la música.

Entre las excepciones, encontramos a la poetisa Safo, en Grecia. En el año 600 a.C. vivió de sus composiciones y fue admirada por Sócrates, Platón y Aristóteles. En Roma, Mesalina o la cristiana Cecilia –patrona de la música desde el s. III-, son ejemplos de mujeres dedicadas a la música.

En la Edad Media, las mujeres no podían tocar música si no lo hacían en sus propias casas o monasterios, con algunas excepciones. Así, entre los siglos IX y XV los conventos y monasterios fueron espacios de cierta libertad para las mujeres. En estos lugares floreció la música, especialmente la vocal, como medio de realzar el mensaje divino. Destaca la abadesa alemana Hildegard von Bingen, que vivió en el s. XII.

mujer-tocando-piano.jpgDurante el Renacimiento, la principal condición que debía satisfacer una mujer para poder ejercer la música era la de haber nacido en el seno de una familia noble o aristócrata. Aunque, en realidad, este sería el caso también para las hombres, por motivos económicos y de subsistencia. Durante esta época no estaba mal visto que las mujeres practicaran música, mientras lo hicieran en su propia casa.

A nivel “oficial”, sabemos que en 1686 el Papa Inocencio IX declaró: “La música es totalmente dañina para la modestia que corresponde al sexo femenino, porque se distraen de las funciones y las ocupaciones que le corresponden… Ninguna mujer con ningún pretexto debe aprender música o tocar ningún instrumento musical”. Este edicto sería renovado en 1703 por Clemente XI.

Así, desde la época antigua hasta ya avanzado el siglo XX, el papel desempeñado por la mujer dentro del campo musical se limitaba a formar parte del adorno familiar, permitiendo que aprendiesen canto o piano para amenizar las reuniones familiares. Conocemos contadas excepciones que, a pesar de verse en dificultades para desarrollar su talento, se valieron de diferentes recursos para poder continuar con su labor en la composición y ejecución. Algunas de las primeras mujeres conocidas por su labor musical fueron Francesca Caccini, Clara Wieck Schumann, Fanny Mendelshonn o Alma Mahler.

Ya en el siglo XX, nos encontramos a pioneras de la música contemporánea, desde el experimental a la música popular. Ejemplo de ello son Clara Rockmore, Lil Hardin, Billie Holiday, Nina Simone, Violeta Parra, Mercedes Sosa, Janis Joplin, Patti Smith, Joan Baez,  Bjork, etc.

Aunque lentamente se van rompiendo barreras. Sin embargo, aunque es más habitual ver a mujeres dedicadas al mundo musical, se destacan especialmente aquellas que son cantantes, pianistas o violinistas. Parece que perdura la idea de que ciertos instrumentos son más “apropiados” para la mujer. Falta todavía mucho camino por recorrer, para cambiar la percepción y alcanzar una igualdad de ideas en este aspecto.

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